México Lindo y Querido - Biografía de Gabriel Figueroa

Biografía de Gabriel Figueroa

Biografías del México del Sigo XX
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Es el más grande fotógrafo del siglo pasado en nuestro país, sus ojos nos dieron los más hermosos claroscuros. El retrato el país más hermoso del mundo desde su paisajes hasta la vida diaria, pero no lo hizo solo con sus cámaras, en sus imágenes la pasión de su trabajo se veía reflejada en cada cuadro, aquí te dejamos solo un poco del Maestro Gabriel Figueroa.

Gabriel Figueroa nació en el seno de una familia acomodada venida a menos. Su madre falleció al darlo a luz y su padre, incapaz de sobreponerse a esta pérdida, terminó por abandonarlo junto con su hermano Roberto al cuidado de unas tías. Estudió pintura en la Academia de San Carlos y a los 16 años descubrió la fotografía gracias al retratista José Guadalupe Velasco. Años después se haría amigo de los fotógrafos Gilberto Raúl Martínez Solares quienes como él dejaron la fotografía fija por el cine.

Su ingreso al cine se produjo en 1932, como fotógrafo de tomas fijas de Revolución de Miguel Contreras Torres. Un año más tarde sería uno de los veinte camarógrafos contratados para la filmación de Viva Villa! de Howard Hawks. Tras algunos trabajos como iluminador, Figueroa recibió una beca para estudiar en los Estados Unidos. Allí entró en contacto con Gregg Toland, uno de los mejores fotógrafos de cine de todos los tiempos, quien le enseñó su particular estilo de iluminación.

Su primera película como fotógrafo -Allá en el Rancho Grande (1936) de Fernando de Fuentes fue también la primera por la que obtuvo un premio internacional, en el Festival de Venecia. En total, Figueroa fotografía más de doscientas películas y recibió decenas de premios. Además de las cintas que filmó junto a Emilio Fernández, dos de sus trabajos más memorables fueron Los olvidados (1950) de Luis Buñuel y La noche de la iguana (1964) de John Huston.

Gabriel Figueroa en sus palabras:  “Estoy seguro de que si algún mérito tengo, es saber servirme de mis ojos, que conducen a las cámaras en la tarea de aprisionar no sólo los colores, las luces y las sombras, sino el movimiento que es la vida.” Frase de 1971 al recibir el Premio Nacional de las artes.